Paraísos Prohibidos

Reflexionaba sobre estos lugares que parecen tan remotos pero que al fin no lo son tanto. La tierra se nos ha hecho pequeña, como decía el escritor y viajero Paul Morand,”sorprendentemente pequeña” (…)”un día un niño dirá a su madre que se va a la  India y ésta le dirá, no olvides la merienda”. Ya en los años 30  Morand aseguraba que  “vamos hacía una vuelta al mundo a 90 francos. Todo lo que se dice de la miseria del hombre no aparecerá verdaderamente que el día que se llegue a esa tarifa”.
Estas consideraciones vienen a raíz de un reportaje que se volvió a emitir estos últimos días en una cadena francesa y que, al contrario de lo que reflejan estas palabras, nos hace ver que aún quedan tantos y tantos lugares desconocidos y vírgenes a las puertas de la civilización.
El programa se llama “Iré a dormir a tu casa” y la fórmula es la de un reportero que viaja solo por el mundo y desembarca en un país para pasar 15 días con la intención de conocerlo durmiendo en casa de los habitantes. El periodista recoge todo su periplo gracias dos cámara de video, una que lleva en la mano y  otra astuciosa cámara que lleva en su espalda y que lo graba como si el telespectador fuera acompañándole.
En la multitud de países recorridos se lleva sorpresas de talla porque esta aproximación al habitante es cuanto menos muy singular.
Esta vez se encontraba en Madagascar y después de haber recorrido varios
lugares más o menos turísticos decidió coger un tren en la única línea que
recorre el país y bajarse en una estación cualquiera. Desembarcó en un
pequeño pueblo en medio de un vergel de cultivos, y se puso manos a la obra intentando que alguien le entendiera y que le acogiera en su casa. En el pueblecito  solo una persona hablaba francés, el dueño de la minúscula tienda,
hombre culto perdido entre el resto y que le invita a su humildísima casa.
El periodista hace fotos a la gente con su cámara digital y todos se sorprenden
de verse reflejados, pero los niños huyen despavoridos, lloran y no quieren
acercársele a pesar de sus caricias ¿que les ocurre?.. el tendero le da la
respuesta sorprendente….”Tienen miedo porque nunca antes habían visto un
hombre blanco”…
No hablamos de un lugar de difícil acceso sino de un lugar dónde llega un tren…
Aún nos quedan paraísos!!!

Existen lugares en el planeta casi vírgenes porque por una u otra razón los viajeros de todo tipo tienen prohibida su entrada ¿Serán estos los lugares que algún día nos quedarán para refugiarnos?  Lugares que aún se mantienen intactos, que son poco o nada visitados, que se preservan para las generaciones futuras o que son lugares tan peligrosos para el hombre que es esta la razón que los ha mantenido vírgenes ¿Existen aún esos paraísos prohibidos?

A través de esta página me gustaría daros a conocer algunos de ellos y porqué no, acentuaros el deseo de preservarlos.

_____________________________________________________

                  La isla de la desolación: Tristán da Cunha

 Cuando pensamos en un paraíso es bastante frecuente que nuestra mente nos lleve a imaginar una isla, lo bastante lejana de cualquier lugar habitado, llena de vegetación lujuriante, cocoteros, palmeras y multitud de flores. Si es cierto que cuando me puse a buscar esos lugares paradisíacos que aún quedaban en el globo descubrí que muchos eran islas, tal vez porque la lejanía los había mantenido poco masificados y más o menos desolados, pero no todos esos lugares se ajustan al prototipo de isla con cocoteros y playas de arena fina y esta de la que escribiré hoy es uno de esos lugares.

La isla Tristán da Cunha se encuentra en medio del océano Atlántico, frente a las costas africanas, a unos 2900  km de Ciudad del Cabo y detenta el particular récord Guinnes  de ser  en la que sus habitantes viven lo más alejados del resto del mundo. Tristán da Cunha depende de su hermana mayor, la isla de  Santa Helena y como ésta es británica. La isla es un cono volcánico de más de 2000m, con enormes acantilados y de muy difícil acceso y que en invierno ve la nieve cubrir sus alturas. Fue poblada originalmente por 7 familias  de las que casi en su totalidad las 300 personas que hoy la habitan son los descendientes. La población se extiende al pie del pico, en el único lugar plano de la isla. Poco visitada, apenas algunos barcos se aproximan a sus difíciles costas para aprovisionarse.  Descubierta en el s XVI por el marino portugués Tristao D’ Acunha en su ruta hacia las Indias, no es hasta principios del siglo XIX en que un pequeño grupo de británicos, americanos e italianos, se establece en la primera colonia. Desde entonces y casi en autarquía han sobrevivido los descendientes de los primeros colonos.
Los habitantes viven en una especie de sociedad comunista organizada por el Consejo de la Isla en la que todos son funcionarios y se reparten los bienes . Los víveres que aporta un barco cada 3 ó 4 meses se racionan para que no falten. Incluso las mujeres trabajan en un pequeño huerto comunitario para poder disponer de verduras frescas. La pesca de la langosta y su exportación es la principal riqueza .No hay televisión ni periódicos, pero si disponen de escuela y hospital y los niños estudian allí entre los 3 y los 16 años y posteriormente para seguir su educación pueden desplazarse a Gran Bretaña, aunque la proximidad de África del Sur hace que sea hacia allí dónde se dirigen la mayoría. En 1961 una erupción volcánica obligó a la evacuación de sus habitantes hacia Gran Bretaña pero regresaron en 1963, la mayoría se adaptó mal a Europa y prefirieron volver. La población se había mantenido alejada del progreso científico y técnico y aceptó mal la nueva vida que se les ofrecía en Gran Bretaña, los habitantes prefirieron su vida cercana a la naturaleza, su libertad y su rechazo a todo lo innecesario. El escritor francés Hervé Bazin escribió un emotivo relato, “Les bienhereux de la désolation”, sobre esta peripecia.

La consanguinidad de sus habitantes, que se han mantenido prácticamente aislados, ha generado el auge de diversas enfermedades como el asma y el glaucoma.

Su lejanía de toda ruta turística hacen de Tristán uno de los lugares más inaccesibles del globo y solo algunos apasionados viajeros se acercan a sus costas. Aunque me comentan desde la isla que hay cruceros que se acercan hasta allí y en ocasiones pueden recibir hasta 100 viajeros en un día, lo que es una cifra bien elevada para un lugar tan pequeño. Siempre estos viajes se realizan durante la temporada estival, nuestro invierno, puesto que en el invierno austral las condiciones meteorológicas son mucho más difíciles e incluso los barcos de aprovisionamiento pueden tardar algún día más de lo previsto debido al mal tiempo. Pero esa lejanía ha empezado a ser en cierto modo relativa porque desde 2005 en que  internet llegó al fin al lugar, la comunidad se ha acercado al mundo y ha empezado a abrir las puertas a la modernidad…habrá perdido Robinson su libertad?

Para consultar detalles sobre la isla y sus habitantes han creado una página web http://www.tristandc.com/ con mucha información interesante.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s