Y EL CIELO NO PUDO ESPERAR….

Adorada Clarisse,hace ya más de un mes que nos dejaste y aún hoy mi pena es inmensa. Estás en cada rincón de la casa y a veces me parece incluso ver una sombra furtiva que sube o baja las escaleras tras de mí. No he podido escribirte hasta hoy, porque recordarte me resultaba muy doloroso. Ver tus fotos o los vídeos que grabamos durante tu enfermedad para notar tus progresos son una prueba que no he podido aún superar. Desde que te fuiste la primavera estalló con fuerza y vinieron los días soleados que tanto te gustaban. En cuanto podías pedías salir a la calle. Esta explosión de flores y de sol me trae sin cesar tu imagen correteando por el campo o subida a los árboles. La primavera era tu estación favorita porque hacia el calor suficiente para salir durante horas y no cansarte. En el verano remoloneabas un poco cuando llegaba la hora de la siesta, pero en primavera nada era demasiado para ti. Recuerdo cuando nos traías las numerosas presas que cazabas, ratoncillos de campo, saltamontes o lagartijas. Ahora que ya no estás han invadido el jardín y se pasean por entre las maderas del suelo, dormitando con la cabecita al sol entre las rendijas. Morgana las observa curiosa desde la ventana. Aún no nos hemos decidido a dejarla salir fuera… Los pájaros han vuelto a picotear las naranjas y limones del jardín, ya que tú ya no puedes perseguirlos sobre las ramas. A veces creo que te echan de menos porque canturrean, saltando de rama en rama, sin quedarse mucho tiempo en cada una, como si tu sombra les fuera persiguiendo. Tal vez lo haces y yo no he sido capaz de verte porque juegas a despistarme.
Desde que te enterramos bajo el limonero, en tu lugar favorito, los árboles se pusieron a florecer de una manera que nunca hasta ahora había sucedido. El jardín es una explosión de flores y hay un persistente olor a azahar. Creo que este año tendremos aún más frutos. He dejado los limones en el árbol, aunque eso moleste a la floración, y los voy recogiendo poco a poco. Algunos son del tamaño de pequeños melones y tienen un jugo delicioso. Recordarás como estaba el rosal de la entrada sin hojas y con aquella rosa mustia que sobrevivió milagrosamente todo el invierno. Ahora está lleno de rosas amarillas que exhalan un perfume delicioso. En solo 5 semanas desde que no estás todo ha vuelto a la vida. Incluso sobre tu tumba plantamos dos nuevos rosales el mismo día en que te enterramos. Era nuestro tributo para no olvidarte. Uno de ellos no ha sobrevivido, apenas tiene tres hojitas que no creo lleguen a más, pero el otro es ya un rosal hermoso que tiene varios capullos a punto de estallar. Ni siquiera se del color que serán sus rosas y las espero con impaciencia. Es el rosal de Clarisse y voy a cuidarlo con mimo.
Muchas veces creo oírte maullar suavemente, como si me llamaras, y lo digo “No oísteis a Clarisse?”, pero hasta ahora soy solo yo la que lo percibe. Tal vez si lo haces un poco más fuerte pueda convencerles de que es cierto, de que me recuerdas tú también y me llamas.

Guardé tu mantita de pelo blanca tal y como la dejaste porque quedó impregnada de tu olor y he necesitado tenerla cerca muchos días. Aún hoy puedo percibirlo. El resto de tus cosas las dejé en el trastero, tus juguetes, tus transportines, tus comederos. Tus casitas y tu cojín rojo los dejé arriba esperando que Morgana tal vez quisiera usarlos, pero ha pasado de largo y no les hace caso. Tenerlos cerca me hace sentir que en cualquier momento puedes utilizarlos de nuevo…

La rose Clarisse

La rose Clarisse

Ya han pasado casi tres meses y tu pérdida aún está muy presente en nuestras vidas.Ni siquiera he sido capaz de seguir escribiendo. El duelo ha hecho que mi enfermedad se recrudezca y pase por un brote fuerte, ya sabes como me afectan las malas noticias. Florecieron las rosas de tu tumba con una explosión de rojo que el viento destruyó en un segundo esparciendo los pétalos por todo el jardín. Aún no han brotado nuevos capullos.

Lola, tu vecina y rival ha estado también muy enferma, casi dos meses sin salir de casa, cuando lo ha hecho lo primero ha sido venir en tu búsqueda, remolonea por el jardín durante horas y se queda bajo el limonero, tal vez tenéis alguna manera de comunicaros que desconozco. Su presencia me trae tu recuerdo y no puedo echarla a pesar del enfado de Morgana, que la observa tras los cristales con la cola erizada y que desearía salir para pelear con ella.
Por estas fechas hace un año que enfermaste y empezó esa lucha nuestra durante tantos meses, ahora estoy como los boxeadores tras la pelea, noqueada. Pero he sacado cosas positivas de todo esto, he aprendido a ser más tolerante, me has enseñado a sufrir sin hacer sufrir a los otros, me has dado una paz interior que no tenía y me has hecho mejor persona. Clarisse del alma nunca podré olvidarte, te quiero por siempre.

 

2 Respuestas a “Y EL CIELO NO PUDO ESPERAR….

  1. Simplemente, precioso, y muy muy dulce….

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