ENTRE ARABES: DE CASABLANCA A DUBAI

El viejo parecía cansado y bien decrépito, el típico septuagenario cascarrabias. Estaba perdido por el aeropuerto de Casablanca y buscaba la zona de salidas de vuelos internacionales, su vuelo se dirigía a Dubai y en tono bien desagradable nos dijo que deseaba dejar Marruecos cuanto antes porque su estancia había sido una pesadilla. Era un italiano que se expresaba bastante bien en francés e inglés. Nosotras protestamos alegando que Marruecos era nuestra casa y nadie puede sentirse mejor que en casa, pero el cascarrabias objetó, ¿conocen ustedes Dubaï? Allí señoritas eso es el paraíso.
Uno de tantos extranjeros ricos que se han establecido en el emirato y que aprovechan las condiciones que sus dirigentes pone a disposición de esos habitantes tan peculiares.

DUBAI vista de la autopista

DUBAI vista de la autopista

Si el viejo hubiera venido de otro lugar hacia Marruecos no me hubiera extrañado mucho que se quejara de las condiciones del país pero para alguien acostumbrado al lujo de los emiratos, Marruecos hace figura de pariente realmente pobre y sin embargo Casablanca es la vitrina que Marruecos prepara para llamar la atención de esos extranjeros que tienen dinero y ganas de exilarse fuera de sus países.

Centro de CASABLANCA

Centro de CASABLANCA

Casablanca quiere sin duda parecerse al emirato y poco a poco transforma su diseño urbano y se dota de eso que los emiratos han sabido explotar tan bien, los inmensos malls dónde se dan cita las más grandes firmas internacionales del lujo y del pret-à porter. Se construyen hoteles de grandes cadenas internacionales, se proyectan infraestructuras modernas para dotar a la ciudad de una mejor red de transportes y comunicaciones con el exterior. Todo está pensado para que una clase pudiente pueda pasar su estancia sin salir de la ciudad. Uno puede desayunar en Fauchon, cenar en Paul y terminar la noche en una discoteca rodeado de las celebrities locales. ¿Pero y los marroquíes de a pie, que ventajas han sacado de todo esto? Los barrios de Casablanca siguen adoleciendo de las mismas carencias que hace unos años, es decir, una red de alcantarillado inexistente que provoca inundaciones en cuanto caen unas gotas de lluvia, unas aceras impracticables y unas calles llenas de socavones, que cuando una sale de casa en un barrio como Racine o Socrate, barrios de clase media alta, más parece que se encontrara haciendo un rally por el desierto. Aviso a estómagos sensibles, todo es un subir y bajar dentro de los socavones. Y cuando se logra aparcar, después de vueltas y vueltas y más vueltas, y una vez encontrado el parquímetro, para subir a la acera casi hace falta un ascensor,¿ porqué las hicieron tan altas? ¿Hubo en otra época marroquíes de una talla extraterrestre? Misterio. Estar rodeado de tanto lujo y glamour tiene un precio, el que han tenido que pagar los pobres bidaouis desde hace unos años. Casablanca tiene unos precios que pueden competir con cualquier ciudad europea. Eureka!! Ya vamos por el buen camino para atraer a los ricos.

Casa abandonada en pleno Boulevard d' Anfa

Casa abandonada en pleno Boulevard d’ Anfa

Comprar una casa en Casablanca es casi, casi, como hacerlo en Paris, quitando las calidades, porque si uno quiere calidades, entonces ya se asemeja el precio al de Tokio.

Apartamentos en ANFAPLACE que pueden llegar al millón de Euros

Apartamentos en ANFAPLACE que pueden llegar al millón de Euros

Los apartamentos más caros están frente al mar

Los apartamentos más caros están frente al mar

La playa de ANFAPLACE

La playa de ANFAPLACE

Comer en uno de esos celebérrimos restaurantes franquiciados parisinos es tan caro como hacerlo en El bulli, por decir algo.Por una ensalada de langostinos y mangos que me comí en Fauchon, exactamente tres langostinos y tres trozos de mango,me clavaron más de 10€. Por no hablar del estado de los servicios femeninos (no osé ir al masculino a verificar) en el que en un derroche de fantasía espejil, los pomos de las puertas estaban rotos. Eso sí, todo está rodeado de un inmenso glamour, camareros guapos incluidos y clase rica de hombres de negocios internacional en las mesas.
Cenar en Chez Paul es aún peor, una debe de llegar casi con el árbol genealógico para que los “amables” camareros se dignen tratarla como deben, mejor sacar el bolso Dior para impresionar (cuidado que si es de mercadillo no cuela, estos están acostumbrados a ver muchos) y si llega una más tarde de las 9…entonces ya puede cenar a paso militar porque aparecen en la mesa todos los platos que ha pedido y tiene al camarero mirando por el rabillo del ojo a ver si se los come todos de sopetón y se larga cuanto antes.
Buscar un restaurante para cenar no es nada fácil, hay cientos y de todas las cocinas que pueda una imaginar, pero es preciso pedir antes información de primera mano, puesto que puede una encontrarse sin saberlo en el picadero de árabes del Golfo, que vienen aquí no sé porque, ya que allí es el paraíso, y puede ser bastante desagradable ser confundida con lo que una no es. Vamos por buen camino, la clientela con posibles está por todas partes, en limusinas, Hammers y demás vehículos de postín.

Morocco mall

Morocco mall

La Corniche desde el Morocco Mall

La Corniche desde el Morocco Mall

Solo le falta a la ciudad dotarse de un buen festival de cine, a imagen del de Marrakech para atraer a todo el gratin del papel couché. No se como no se les ha ocurrido aún a alguno de esos que se dedican a organizar festivales por el reino y a invitar al ghota del marujeo mundial. Porque a Casablanca, por mucho que lo intente le falta aún ese pelín de glamour que dan las palmeras y los camellos de Marrakech, ese sentimiento de estar tan lejos de Europa que acompaña al entorno de la ciudad roja, esa plaza de Djema el Fná que es un circo, un restaurante a cielo abierto, un teatro bajo las estrellas. Le faltan los riads que los célebres de este mundo compran a cientos en Marrakech y que en Casablanca existen pero a una escala diferente. En Casablanca y sobre todo en barrios como Oasis y Anfa se dan cita los riquísimos que habitan casas, y valga la redundancia, a imagen de la Casa blanca de Washington. Palacios inmensos con jardines cubiertos de vegetación y rodeados de vallas infranqueables. Por aquí y por allí se atisba un bosque de antenas parabólicas en los tejados, que algunos parecen estar dotados de tecnología tipo NASA, por allí una cúpula que se asemeja a una mezquita. Anfa y Oasis son la milla de oro de la ciudad, con una concentración de fortunas inmensas y muchos palacios pertenecientes a millonarios del Golfo, sí, los del paraíso, que tienen aquí una segunda residencia. Queda el misterio por desvelar de que encuentran en Marruecos que no tienen en sus países, clima más benigno, vegetación natural, mujeres más libres y fáciles de abordar, discreción e intimidad tal vez de sentirse menos espiados que en sus ricos emiratos.

Boulevard d'Anfa

Boulevard d’Anfa

Centro de Casablanca

Centro de Casablanca

Casablanca va a otro ritmo que el resto del reino, todo corre más deprisa, la búsqueda de la fortuna y del éxito son el pan de cada día. Es una ciudad llena de nuevos ricos, de nuevos talentos, de emprendedores. Frente a esa imagen hay la Casablanca de las clases medias emergentes que quieren llegar a permitirse lo que están viendo surgir a su alrededor y la del pequeño pueblo que vive en barrios de las afueras o en barrios chabolistas, villas miseria que no han podido ser completamente erradicadas. Aquí el ritmo de la ciudad no perdona y de aquí han salido los jóvenes terroristas que han aterrorizado a todo el país. Dos mundos enfrentados y que sin embargo viven a escasos metros.
Los planes que las autoridades realizan para cambiar la imagen de la ciudad no han tocado ninguno de esos barrios marginales y una tiene la sensación de estar en dos países diferentes cuando pasa de uno a otro. Esa ciudad que quieren diseñar para que las fortunas del mundo se establezcan esta marginalizando aún más a los que no han logrado subir al tren del desarrollo y sin eso Casablanca no logrará jamás asemejarse a lo que pretenden, un Dubai a la salsa marroquí.

Vista de los rascacielos de DUBAI

Vista de los rascacielos de DUBAI

Tradición y modernidad en un evento deportivo

Tradición y modernidad en un evento deportivo

Volar hasta Dubaï es como hacerlo a años luz de todo lo conocido. Incluso España parece la pariente pobre. Sin embargo no hace muchos años Dubai sufrió una profunda crisis económica. A partir del 2009 el emirato sufría un profundo endeudamiento y una grave crisis financiera. Muchos bancos habían dado créditos para comprar bienes inmobiliarios sobre el papel y los bienes habían sido revendidos varias veces con ayuda de créditos al consumo. Con la llegada de la crisis bancaria el emirato se encontró en un impás que ponía en riesgo la multitud de proyectos faraónicos que había llevado a cabo. Sobre todo Dubai World, un conglomerado estatal cuya filial inmobiliaria, Nakheel, estaba en plena debacle. Dubai tuvo entonces que contar con la mano tendida del emirato vecino, Abu Dhabi, mucho más serio en sus derroches y menos generoso en créditos inmobiliarios que prestó a finales de 2009 10mil millones de € al emirato vecino. Ciertas concesiones al préstamo quedaran secretas, pero el enorme edificio que iba a llamarse Burj Dubai terminó siendo Burj Khalifa, como el emir de Abu Dhabi que logró con sus fondos que se terminara.

Burj Khalifa de noche

Burj Khalifa de noche

Los canales de la ciudad

Los canales de la ciudad

Sin embargo Dubai tiene aún muchas otras fuentes de ingresos como el petróleo o el puerto que concentra el 20% del tráfico de contenedores del mundo. Desde la aportación del crédito bancario el emirato ha sido más modesto en sus derroches y la situación ha dado un giro. Ahora es un lugar en el que muchas empresas se instalan puesto que apenas pagan impuestos y el nivel de vida elevado y los altos salarios la hacen muy atractiva entre los directivos. En Dubai sorprende hasta el aeropuerto, toda una joya de la arquitectura cuya terminal 3, la más reciente y a la que llegan los vuelos de Emirates, fue diseñada por el arquitecto francés Paul Andreu. La escala de todo lo que se ve sorprende, no solo la inmensidad del aeropuerto, sino de las autopistas hasta la ciudad, de los edificios inmensos, de los hoteles deslumbrantes. Mucho le queda a nuestra pobre Casablanca para poder competir dignamente. Tal vez aquel viejecillo renegón del aeropuerto tuviera razón y hemos llegado al paraíso.

La playa

La playa

Pocos bañistas y todos extranjeros

Pocos bañistas y todos extranjeros

Días más tarde coincido con un inglés que ha vivido en España y que tras la crisis y haber hecho literalmente lo que denominamos “el agosto” con una empresa constructora en la Costa del sol, se ha exilado a este destino para millonarios tras comprar un apartamento de más de 1 mill de € en uno de los rascacielos futuristas de la ciudad. Él y su mujer disfrutan aquí de una vida de lujo y ante mi interés por conocer que es lo que les ha llevado a vivir en este lugar me responde con una pregunta ,”dime que es lo que no te ha gustado en Dubai”. Prometo que he reflexionado, pero no me he atrevido a tener una discusión a tal alto rango porque es difícil encontrar una respuesta. Todo lo que he pensado que no me gusta en Dubai puede venirse contra mí. No me gusta la falta de libertad, pero los extranjeros son muy libres, se visten como quieren, hay mujeres con ropas que incluso para mí son exageradamente provocativas, beben alcohol, se bañan en las playas en bikini, gozan de muchas prerrogativas que en Europa no tienen, es decir, que son tratados con una deferencia que no encontrarán en sus países. Ser extranjero de un país occidental es una ventaja para conseguir ciertos empleos. Miles de jóvenes se establecen en Dubai para comenzar una carrera en las finanzas, la hostelería, o el comercio y los salarios para debutantes pueden sobrepasar tranquilamente los 4000€.

El lujo de los hoteles

El lujo de los hoteles

Algún joven con el que hablé me comentaba que solo hablar un inglés fluido era necesario para poder trabajar en una gran cadena hotelera con un sueldo para empezar próximo a los 5000€. No me gusta que no pueda criticarse al emir, pero nosotros tenemos un sistema muy parecido, el jefe del estado es inviolable y muchas cosas se han escondido hasta ahora. Criticarlo abiertamente no es nada fácil. Sin embargo con mi mentalidad democrática aún no he comprendido que la inmensa mayoría de los dubaitíes no desea criticar al emir que les ha dado el terreno en el que construir sus casas, además de leyes que les aventajan frente a la mayoría extranjera, como créditos sin intereses conforme al Islam. Los dubaitíes tienen los mejores salarios en las empresas y el estado es un poco como la gallina de los huevos de oro. Pero sobre todo no me gustan las condiciones en las que malviven la mayoría silenciosa de los trabajadores provenientes de Filipinas, India, Pakistán y demás países en su mayoría asiáticos. La mano de obra barata que construye los rascacielos o que trabaja en los hoteles palacio están siendo pagados una miseria, sueldos entre 300 ó 400€, y algunos viven en barracones en condiciones sanitarias infames. En todo caso inaptas para un país con un desarrollo tan grande. Pero si lo miro de otra forma también en mi país se dejan de respetar los derechos de los trabajadores inmigrantes y muchos se han hacinado durante décadas en los alrededores de los campos de cultivo, invernaderos u obras. No es la misma situación porque en Dubai es mucho peor, o eso quiero yo percibir, pero da que pensar.

En la medina se dan cita turistas. algunos dubaitíes y los trabajadores extranjeros

En la medina se dan cita turistas. algunos dubaitíes y los trabajadores extranjeros

Los extranjeros que viven allí, con sus sueldos elevados, sus casas de alto standing (a precios elevadísimos que hace que los propietarios sean pocos) y sus óptimas condiciones laborales no encuentran críticas que hacer. No hay delincuencia, sus hijos salen y se pasean libremente por la calle sin temor, estudian en los mejores colegios sin tener a mano las mismas “tentaciones” que en Europa. ¿Quién da más? Por eso aquellos con los que me crucé lo ven como un paraíso y no quieren mirar lo que está mal ni realizar ninguna crítica por temor a perder sus prerrogativas. Para ellos sus jaulas doradas son suficientes y no es necesario mirar aquello que no les incumbe directamente.
De todas formas el emirato y sus vecinos tienen alguna ventaja frente a Qatar, no se inmiscuyen en la política mundial, y por el momento no figuran como donantes de guerrillas, ni movimientos revolucionarios. En Dubai y en Abu Dhabi hay exiliados de todas las tendencias, desde la madre de Asad hasta la mujer de Ben Alí que todos dicen apercibir haciendo compras de vez en cuando en los malls de lujo. Benazir Bhutto vivió allí su exilio. Durante un viaje que hizo en peregrinaje a un santón en la India la encontré en el palacio del maharajá de Jaipur y le pregunté si pensaba dejar el emirato y volver a Pakistán, a lo que me contestó que vendría el momento. Triste retorno el suyo…

Las ocasiones de coincidir con los dubaitíes son escasas, algunos eventos y fiestas y en los malls dónde se refugian del calor

Las ocasiones de coincidir con los dubaitíes son escasas, algunos eventos y fiestas y en los malls dónde se refugian del calor

Danzas tradicionales

Danzas tradicionales

Si hay algo de lo que todos dicen que es insufrible es el clima. A partir de mayo el calor aprieta y puede llegar a ser asfixiante. Sin embargo los habitantes se pasean poco por las calles, solo en los malls de lujo se puede uno cruzar con la escasa población autóctona (alrededor del 5% de los habitantes). Van y vienen en sus coches climatizados y se refugian en restaurantes y hoteles dónde no sufren el horno que les rodea. Incluso las paradas de autobuses están cerradas y climatizadas para impedir que la gente sufra con la temperatura, aunque hay pocos que los toman, turistas y obreros sobre todo.

Uno de los impresionantes Malls

Uno de los impresionantes Malls

En los Malls hay una verdadera obsesión por las fuentes

En los Malls hay una verdadera obsesión por las fuentes

Otra inimaginable fuente

Otra inimaginable fuente

Techos de cristal

Techos de cristal

Mientras en Casablanca una parada de autobús en condiciones es una quimera, ya que el transporte público es un auténtico caos.
En los últimos meses Casablanca ha dado mucho que hablar, las condiciones en las que se encuentra la ciudad no son las mejores y las críticas por la manera en que estaba siendo gobernada han llegado por fin desde el Palacio Real. El Wali del gran Casablanca, especie de gobernador, ha sido cesado hace unos meses y al fin las críticas han llovido sobre su gestión. En uno de sus discursos el rey ha señalado a Casablanca como la ciudad de las desigualdades sociales y ha calificado su gestión como “defectuosa”, centro de la riqueza y la pobreza, de los rascacielos y los poblados chabolistas, de los negocios y de la miseria, ha calificado el monarca. Como ejemplo el rey ha comentado que las aguas usadas no se depuran en Casablanca más que en un mísero 45%, mientras que en ciudades como Rabat, Marrakech o Fez lo están al 100%. Estas críticas se han hecho eco del malestar generalizado de la población y aunque han pillado por sorpresa dentro de un discurso real, no es menos cierto que son el reflejo de años de hartazgo de sus habitantes que veían degradarse año a año ciertos barrios, mientras emergían islas aisladas de prosperidad y riqueza. Por que no queda más remedio que fijarse en la evidencia de una ciudad que tiene los polos opuestos y desde la primera visita cualquiera que llegue queda impresionado por esa dualidad. Los nuevos barrios con los malls de lujo, se han abierto dos enormes centros comerciales que rivalizan y superan (sobre todo el Morocco mall) en lujo a cualquiera de los que se encuentran en España, y los barrios degradados, algunos como el de los alrededores de la estación de Casa Port, centro neurálgico de la ciudad en tiempos y que entre varios hoteles de lujo no se encuentran más que comercios cerrados, viejas fábricas y almacenes y una estación de trenes entre las más tercermundistas del país. Los nuevos planes de desarrollo ya tenían en marcha una nueva estación de tren en Casa Port (hay otra estación muy concurrida, Casa Voyager, que no tiene visos aún de modificación), cuyo edificio está en construcción, pero que si se compara con la de Marrakech queda en muy mal lugar.

ANFAPLACE

ANFAPLACE

Exterior del Mall de ANFAPLACE

Exterior del Mall de ANFAPLACE

La mayoría de locales en el exterior permanecen vacíos

La mayoría de locales en el exterior permanecen vacíos

El nuevo centro comercial inaugurado este año, Anfa Place, es obra del español Manuel Jove (ex de Fadesa que posee 5% del BBVA) con diseño de los arquitectos del estudio de Norman Foster. En el otro extremo de la ciudad, no lejos de Casa Port se está construyendo la nueva joya de Florentino Pérez. Un derroche de vidrio y acero al borde del mar en el que se situarán oficinas, apartamentos y tiendas. Ya se habla con insistencia de que han comenzado los trabajos de un nuevo mall que será aún más lujoso que los dos precedentes.
Mientras, el Consejo de la ciudad debe de preocuparse por temas mucho más importantes y que atañen a todos los ciudadanos, por ejemplo la recogida de basuras que actualmente está en manos de dos empresas, una filial de la francesa Suez y otra libanesa y que por el momento no dan satisfacción. Para paliar el problema se estudia la puesta en marcha de una “policía de la limpieza” que pretende multar a los ciudadanos que no cumplan las leyes en materia de salubridad con multas entre 50 y 100 €.
Queda pues tanto camino por recorrer para que Casablanca pueda un día ser un reflejo de Dubai a quién tanto pretende compararse y los pasos a dar son gigantescos.

El problema de Casablanca con las basuras que incluso llenan las alcantarillas

El problema de Casablanca con las basuras que incluso llenan las alcantarillas

En realidad no se si me gustaría ver un día una Casablanca así, sin alma. Ahora ya la veo como una urbe deshumanizada, con tantas diferencias sociales, tanta miseria y tanto caos. Sin embargo muchos marroquíes me dicen que a pesar de ello en esta ciudad se sienten como en casa puesto que allí se concentran todas las tendencias del reino, gentes de todos los lugares y nadie se siente extranjero. Muchos quieren irse de allí corriendo porque no soportan esa vida agitada que no existe en ningún otro lugar de Marruecos, pero cuando se alejan de allí están deseando volver, aunque solo sea por unos días.

4 Respuestas a “ENTRE ARABES: DE CASABLANCA A DUBAI

  1. Estupenda aproximación a estos dos mundos tan desconocidos (para mí) como interesantes. Concluyo, a diferencia de ti, que en Dubai no hay nada que me atraiga, no soporto esa arrogante artificialidad que tanto gusta al que necesita demostrar que tiene dinero, viviendas climatológicamente insostenibles, vivir encerrados, del mall a casa, pasando por la oficina, el gimnasio y el restaurante,siempre en coche rodeado de seres igualmente
    jactanciosos y presumidos de su hedonista superioridad.
    Prefiero, puesto a elegir, Casa con todos sus defectos, parece ser una ciudad con vida, mucha vida, y seguro que en este nuevo emerger de Marruecos la ciudad mejorará mucho en sus condiciones de vida.
    Prefiero a pesar de las incomodidades una acera con agujeros donde pasear a una infinita avenida sometida al ardiente sol, hecha por y para los autos.
    Saludos, y enhorabuena por tu completisimo artículo

    • Lo que se vive en Dubai es una vida que no es para mí. Hay muchos extrajeros que viven allí pensando que aquello es un paraíso y creo que ni por un momento han pensado en conocer que se esconde tras las apariencias. Prefiero también Casablanca, con todos sus problemas. Aunque no es mi ciudad favorita porque va a un ritmo que me estresa. Ahora están en plena polémica por la próxima construcción de un inmenso teatro futurista. Las críticas vienen porque faltan tantas cosas que hacer para los más desfavorecidos y ahora, con eso de querer parecerse a Dubai, solo se está favoreciendo la construcción de megacomplejos de lujo, de malls estilo del Golfo y de lugares a los que solo pueden acceder los más pudientes. Es una pena con lo que se ganaría construyendo mejores escuelas públicas, hospitales del estado o mejorando infraestructuras que sirven para todos.

  2. Como siempre, querida Jehane, es un placer leer tus artículos.

    Aunque coincido en muchas de tus apreciaciones en lo relativo a ambas ciudades y me ha gustado la reflexión que has hecho acerca de Casa, me inclino mas hacia la opinión de Placido y prefiero Casablanca con todos sus pros y sus contras (aunque, a diferencia de ti, a mi no me estresa ni la ciudad ni su ritmo); Dubai no me impresionó; como dice Placido, es todo demasiado artificial (en ese aspecto, prefiero Abu Dhabi).

    Casablanca tiene enormes carencias, cierto; has citado algunas, entre ellas el contraste entre esos “dos mundos” tan distintos pero tan próximos pero que no son patrimonio exclusivo de Casablanca, pues en otras grandes ciudades marroquíes la situación es exactamente la misma, Marrakech incluida; las diferentes realidades sociales en Marruecos conviven como pueden, puerta con puerta muchas veces … y no siempre en perfecta armonía.

    Pero aún así, Casablanca no deja de ser una gran ciudad con una área metropolitana que sobrepasa los 4 millones de habitantes, cosmopolita, en crecimiento, mucho mas árabe de lo que puede parecer en primera instancia y capaz de integrar bastante bien tanto a su comunidad extranjera como a sus visitantes ocasionales a pesar de no tener un aire medieval y añejo porque no tiene 1200 años de historia, porque fue parcialmente destruida por el terremoto de 1755, porque en ella se han llevado a cabo un buen montón de actuaciones urbanísticas en estos últimos 100 años, por que no tiene una arquitectura arabo-morisca que caracteriza a otras ciudades y porque no tiene el glamour ni de los monumentos rimbombantes ni de las atracciones mas turísticas (festivales de cine o teatro incluidos como tu decías) de otras mas conocidas.

    Pero no es, en mi opinión, una ciudad que se quiera convertir a golpe de talonario en una Dubai alternativa, el lugar de diversión “per se” o de retiro para esas clases super pudientes que frecuentan otros lugares por mucho que Marruecos en general y la ciudad en particular sean algo “mas permisivos” con según qué cosas y con según quienes que en otras ciudades de otros países; me inclino a pensar que se decanta mas hacia ese Hub, internacional, de negocios y puerta abierta a un continente entero que a otra cosa a pesar de que para ello se la deba “decorar” al estilo del Golfo y no al estilo de la City londinense … algo que no encajaría con su idiosincrasia …. en cualquier caso, el paraíso que buscaba aquel viejo cascarrabias italiano, cada uno lo encuentra donde quiere … o donde puede.

    Lo que mas me ha divertido en tu artículo (dejando de lado lo de los socavones en las aceras y la altura de sus bordillos, … que gran verdad !!!!) es el haber citado, justamente, aquellos lugares a los que no hay que ir. Me he reído un poquito (mis disculpas, querida Jehane), cuando he leído que te habían sableado en Le Fauchon … pero bueno, …. y como tú por esos sitios?

    Anfa Place o el Morocco Mall (o el Tramway), como bien indicabas, no son mas que meros alardes en un intento de situar a Casablanca en otra dimensión, (lo que en francés decimos “les oeuvres comme puissance a faire voir”, músculo económico que diriamos en España … ), encajan con el carácter de la ciudad (del país diría yo, y si no, volver la vista a Marrakech o Agadir), mejoran su estética (quizá) y la dotan de ese punto que todo Hub internacional que se precie, debe tener; que poco o nada reporten en si mismas a sus habitantes, no importa; el efecto llamada está ahí.

    Las celebres franquicias parisinas no son mas que un mero calco que no hacen honor a sus nombres en muchos casos (Le Nôtre es una pena y Le Fauchon deja que desear) y el Pauls, depende ….. desde luego el Pauls de la Plaza Espace Porte d’Anfa no es mas que un mero tabloide en el que exhibirse un sábado por la mañana tras una noche soberana de juerga donde ellos y ellas, esos jóvenes casablanqueses (o de otras ciudades) que nunca han pegado un palo al agua, se pavonean ocultando sus ojos tras enormes gafas de sol de marcas conocidas (sean o no imitación… yo no las distingo) con los teléfonos de ultima generación en una mano y en la otra las llaves de un coche de gama alta normalmente aparcado en doble o triple fila …
    Querida Jehane, Casablanca tiene buenas mesas y no a los precios del Bulli; me viene a la memoria el Cenador allá en Le Petit Rocher, al lado del faro del El Hank, por ejemplo; material de primera y excelente carta de vinos conjugados por mano vasca de alta escuela….. si no has estado ya, la próxima vez que pases por la ciudad, busca un hueco para poder ir.

    Por cierto, me ha llamado la atención el comentario acerca del distrito de Souissi; no quiero equivocarme, pero Souissi en Rabat sí corresponde a ese distrito que tan bien describías aunque en Casablanca, sinceramente, no me suena de nada; Racine sí (esa es la milla de oro casablanquesa según tengo entendido) y Californie o Anfa Superior también como distritos residenciales con villas encerradas tras altos muros que dejan entrever esas parabólicas que tu decidas mas propias de la NASA que de una residencia particular.

    Un saludo cordial y feliz año 2015, repleto de crónicas viajeras.

    • Encantada de tu comentario y gracias por el tirón de orejas. Como no suelo releer se me escapó el gazapo. Por supuesto que no es Souissi, sino Oasis y Anfa. Souissi forma parte de mi adolescencia y por ello seguro que es un lapsus muy común en mí. Tengo recuerdos imborrables que merecen un post. Como ese particular vecino LLamado Khatri Ould SaÏd Joumani (conocido como Joumani,del que se contaban más chistes que los que pueda haber en España sobre Lepe)que para no olvidar su Sahara natal tenía cabras pastando en el jardín. Qué tiempos aquellos!!!! En Casablanca en estos barrios hay íncreibles casas y alguna muy cercana a la Fondation du roi Abdul Aziz y su mezquita. Por cierto, si puedes, tienen una inmensa biblioteca que en algunos casos se ha enriquecido con donaciones de algún erudito marroquí ya fallecido.Es espectacular.
      Claro que conozco ese restaurante, he estado muchas veces de la mano de algún amigo buen gourmet y he comido un pescado excelente. “Fauchon” y “Chez Paul” no son lugares para disfrutar de la comida. Diría incluso que ni para comer. Son lugares para ver y ser visto, aunque no es mi caso. Si voy es para estudiar la fauna del lugar y pillar alguna conversación interesante que me servirá en el futuro (jajaja). Aunque soy mucho más modesta y prefiero tomarme un té a la menta con pastelitos en un lugar más convivial como La Sqala.
      El que Casablanca quiera dotarse de todo eso que tiene Dubaï está muy influenciado por los mandamases de Emiratos a los que el gobierno marroquí recurre para tener liquidez.Sin duda estoy de acuerdo contigo en que Abu Dhabi es otra cosa, sobre todo pòr la dimensión cultural que está adquiriendo la ciudad. Compararía un poco a Dubaï con un Benidorm futurista (salvando las distancias) y a Abu Dhabi con un Paris del Golfo. Juegan en otra dimensión. Casablanca hasta los últimos planes de construcción de teatro y auditorium etc no había mostrado aún interés por la cultura. Esperemos que si quieren mirarse en ese espejo copien el lado más cultural y no sigan por el camino actual.
      Pero no se porque yo sigo siendo más del sur y soy feliz una vez que he llegado a El Jadida. Soy más sensible a la belleza de otros lugares, solo encuentro en Casablanca un poco de todo lo que compone Marruecos y como dice alguién próximo a mí, lo que más le gusta es que “se siente como en casa”. Ojalá me ocurra alguna vez, sigo intentándolo.

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