EL CIRCO DE LA CALLE DEL MISMO NOMBRE

Hasta hace unos días tenía la fuerte convicción de que franceses y españoles estaban a años luz de distancia en muchas cosas. Por ejemplo, creía que en cuanto a saber estar y discreción, nuestros vecinos nos superaban. El horterismo patrio me parecía incapaz de ser superado si no era por los italianos, maestros en la materia y la contradicción. Había siempre flotado una especie de elegancia innata en el comportamiento francés. La verdad es que ellos siempre han sabido vender y venderse mucho mejor que nosotros.

No hay más que ir al ejemplo más fácil de comparar, la televisión. En el mundo globalizado en el que vivimos muchos programas se emiten en versión francesa, inglesa, española y hasta china. Todos tienen el mimo formato, similares contenidos, escenarios calcados…pero nadie podía competir con el “glamour à la française”. Algunos de esos programas, en especial los de cocina, tienen un punto tan francés que las copias de otros países palidecen a su lado. Los concursantes son más educados en antena, no se permiten los exabruptos que se oyen en los nuestros, su educación culinaria arrasa al amateurismo patrio y que decir de los cocineros que parecen recién salidos de una academia del saber estar. Nada que ver con los nuestros, mucho más ridículos, horteras y en ocasiones hasta maleducados. He resistido pocos capítulos de esas malas copias españolas de Guilene Arabian , véase Samantha VN, o de Thierry Marx, ese Pepe Rodríguez al que no puedo tragar…lo siento me quedo con el original.

Jurado del TOP CHEF francés

Jurado del TOP CHEF francés

Y que contar de Chicote y su “Pesadilla en la cocina”, imitando al inimitable Ramsay, y lo que es peor a Philippe Etchebest, el jefe vasco, ex boxeador y jugador de rugby, con el que comparte un cierto físico, pero las comparaciones se paran ahí. Qué tienen estos franceses que todo les sale más refinado, más elegante, más…no se algo que nosotros solo alcanzamos en contadísimas ocasiones.

Chef Etchebest

Chef Etchebest

Chef Chicote

Chef Chicote

Vivo entre dos mundos, ese francés al que admiro en su fachada externa y este más rudo español al que me siento atada en su expresión más primitiva y que decir del árabe tal vez ancestro de ese primitivismo nuestro.

Otras muchas facetas sería posible comparar entre ambos países, no hay más que entrar en un vagón de metro parisino y ver cuanta gente lee, o escuchar las conversaciones en los cafés y quedarse sorprendida con el nivel cultural de las discusiones, o ver las huelgas francesas, ese patrimonio del pueblo. Tienen mucha mayor capacidad de movilización, de protesta y un altísimo grado de sentimiento nacional, de ese del que nosotros nos avergonzamos, porque tras 40 años de dictadura la nación es asimilada al fascismo. La República, ese ente abstracto del que todo el mundo habla sin parar y con ella de sus valores asociados, como la libertad, la igualdad y la laicidad ¿Podemos nosotros asociar nuestra Monarquía a algo así? ¿Nos sentimos hijos de la Monarquía como los franceses lo son de la República? Cuando comparo estos conceptos siento un tremendo desespero porque harán falta siglos para llegar a ser como ellos, o una revolución que nos una y genere entre nosotros, no el sentimiento de vergüenza por sentirnos españoles, sino el de orgullo. Alguien puede reprocharme que se siente orgulloso de ser español y de sus valores, pero cuando lo proclame se estará decantando políticamente y en Francia yo podría proclamar sentirme orgullosa de ser francesa y de sus valores y sin embargo nadie podrá con ello ponerme ninguna etiqueta sino es la de republicana.

Le president en scooter

Le president en scooter

¿Y a qué quiero llegar con todo esto? Bueno pues todo viene a raíz de los acontecimientos que se han desarrollado en los últimos días en la República, como a ellos les gusta llamarse. Hace unos días que mi visión francófila del mundo ha sufrido un varapalo de los buenos. Desde que François, el presidente diletante, ha montado el circo en la Rue du Cirque, los medios franceses están revueltos, hasta los más serios se están comparando por momentos con nuestras revistas del cuore, y los programas de debate político más parecen “Sálvames” que tertulias serias. ¿Qué tsunami ha provocado “Closer” con sus revelaciones y fotos? ¿Habrá con esto un cambio radical de la prensa y la sociedad francesa? El debate está en la calle y aunque todos hipócritamente van diciendo por ahí cuando les preguntan eso del “respeto a la vida privada”, añadiendo esa manida coletilla de “como siempre ha sido en Francia”, ahora esas declaraciones no se las cree nadie. Al menos yo estoy viendo a mis admirados vecinos con otros ojos ¿Si tanto respetan la vida privada porque una abre la tele y se encuentra con debates, noticias y programas especiales dedicados al “Gayetgate”? Televisiones de noticias dedican horas y horas a hablar con políticos y observadores que desmenuzan la noticia y filosofan sobre la palabra privacidad. Después vienen los expertos que nos dan un curso de protección presidencial o los senadores que expresan su opinión pública sobre un asunto tan personal y privado. Desde que el presidente diletante ha dado rienda suelta a sus instintos privados la tele y la prensa francesa se han convertido en una plaza pública del voyerismo, ese pecado inconfesable tan francés.

Gayet y Hollande juntos

Gayet y Hollande juntos

O sea que me han estado engañando y yo les he seguido el juego y en realidad son unos lobos vestidos de cordero, o unos horteras con ropas de Chanel. Se me ha caído un mito y estoy en el mayor de los desesperos. Felizmente aún puedo leer el editorial de Jean Daniel en “Le nouvel obs” en el que habla de Hollande el diletante, pero de cosas serias, de política de la buena, de medidas de las duras y de la reconversión del presidente corderito en lobo. Porque el resto de la prensa y entre ellas mi sacrosanto “Le nouvel obs” no hacen más que hablar de la pipolisation (“peopolisation”,de people, la manera fina de llamar a la prensa rosa que tienen mis “admirados” franceses) de la prensa y de la vida política.

Trierweiler en la portada de Paris Match

Trierweiler en la portada de Paris Match

Resumiendo, que visto la que se ha organizado en Francia con el numerito que ha protagonizado el presidente con su casco y su scooter, creo que el horterismo patrio ha traspasado fronteras y lo que es peor, el “Gayetgate” se va pareciendo a cualquiera de los culebrones que cuentan en los programas del corazón que abundan en nuestras teles. Tenemos un asunto de cuernos muy enrevesado. Primero la compañera (no se como llamarla) con la que le ha estado poniendo los cuernos durante años a su otra compañera (la madre de sus hijos) con la que no están casados, pero no porque sean progres sino, como dicen las malas lenguas, porque si lo estuvieran no podrían haber sido senadores al mismo tiempo. Después la madre traicionada que lo hecha de casa (le pone las maletas en la puerta elegantemente) en un momento álgido de su carrera, ya que estaba en plena elección presidencial, cuando descubre que el corderito lo que quería era estar en misa y repicando, es decir que no sabía elegir. Después la compañera, divorciada y madre de 3 hijos, y él se van de alquiler a un pisito en uno de los mejores distritos parisinos y lo amueblan en el Ikea. Ella quiere hacer de él un ganador y lo pone a dieta, con lo que deja la cara de cerdito por la de cordero. Pero poco a poco se va convirtiendo en un lobo y tras un buen golpe en su partido es elegido candidato y termina ganando las elecciones presidenciales porque el opositor está en horas bajas y la gente ha llegado al hastío. Con otra situación sería impensable que hubiera ganado, ya decían eso de que no “tenía carisma”. Pero el poder es un imán que atrae porque no se puede entender de otra manera que el hombre sea ahora el ejemplo típico del Casanova. Sí el poder atrae, corrompe y cambia a las personas. Nuestro hombre se ha visto desbordado por él porque sino no se entiende que a los pocos meses de estar sentado en el sillón presidencial y después de haber declarado que “Valérie era la mujer de su vida”….se esté encontrando con otra en un piso prestado. Me pregunto yo si no hubiera podido encontrar mejor acomodo, una casita en las afueras rodeada de bosque para no ser visto, un coche con los cristales tintados para llegar de incógnito, no se, algo más sofisticado para que no parezca el asunto tan cutre. Ya se que él dijo que quería ser un presidente normal, pero no solo ha sido eso sino que ha pecado de poco precavido. Hasta un hortera de los nuestros, de esos que llenan los horarios de los “Sálvames”, tiene una mayor imaginación. Que no lo entiendo, se me escapa como un hombre con tantos medios para poder disfrazar el engaño haya acabado haciéndolo tan mal.

Trierweiler en Bombay

Trierweiler en Bombay

Pero la historia después de descubierta tiene aún unos coletazos que dar, discusiones en los programas sobre la seguridad del Presidente, piso prestado por personas que tienen un pasado turbio, supuestas broncas entre el Presidente y su ya excompañera con supuesta destrucción de mobiliario nacional por valor de varios millones, como no, destilado de manera anónima para no poder encontrar la fuente, pero carente de la menor veracidad. Y al final la hospitalización de la engañada como si se tratara de una “Belén cualquiera”. De tanto querer ser normales están bajando el caché del mundo político francés. El Presidente resulta que en lugar de ser sincero y moderno y contarle a su compañera que se ha enamorado de otra y que no hay vuelta atrás, la engaña, y ella en lugar de darle un portazo elegante y salir por la puerta grande, va y se toma un pastillazo de más y nos la tienen que ingresar. Hay algo en esta historia que me tiene desubicada. Y yo, ingenua e incauta, que pensaba que esos que han hecho grandes estudios en el ENA (Escuela Nacional de la Administración) que presumen de ser ultraprogres, la “gauche caviar” como la llamaban en los años 80, que no están atados a creencia ninguna, que su única vocación es el bien público y que han sido educados en el respeto del otro y en las ideas republicanas, esos mismos que yo admiraba tanto por su elegancia sean en realidad como Belén Esteban, Amador Mohedano o cualquiera de nuestra basurilla mediática, que tienen el centro de gravedad por debajo de la cintura y el cerebro comprimido por las hormonas y vaya que a pesar de todo en ellos también priman los instintos básicos.

Esto no ha terminado…seguro que el circo tiene aún mucho espectáculo para diversión de las masas paradas y con los derechos sociales recortados. Es una manera de mantenerlas animadas y ocupadas en asuntos más importantes.

 “Rottweiler”, como la llaman los medios franceses por su fuerte carácter, está ganando poco a poco  el terreno perdido y es portada de varios semanarios que destacan facetas de ella hasta ahora menos conocidas, como sus orígenes humildes o su compromiso con las causas humanitarias. Su frase en la portada de Paris Match lo resume todo: “Cuando me enteré fue como caer desde un rascacielos”…Y el culebrón no para sobre todo porque ha dejado caer que tal vez escriba un libro. Los hay que tiemblan solo con pensarlo y otros que se frotan las manos. Yo vuelvo la vista atrás y recuerdo como nosotros, los primitivos del sur, tuvimos a un vicepresidente que vivía con su amante e hijo en la Moncloa y nadie entonces hacía de eso un culebrón. Ahí nos comportamos con la dignidad y elegancia que le ha faltado a Hollande para organizar su vida privada. Aunque más cercano en el tiempo hemos tenido dos casas reales abiertas sin que nadie se enterara, ni un solo periodista tuvo el coraje de publicarlo y eso que ahí si que hubo dinero público en juego. ¿Dónde vivían Corinna y sus hijos y quién pagaba sus gastos? Seguro que ha sido el miedo lo que les ha impedido sacar a la luz todo el entramado, miedo a tambalear a la ya maltrecha monarquía y a hacer saltar por los aires el retrato ficticio que se había construido el monarca con la connivencia de los aduladores y de esos que quieren seguir con sus privilegios. ¿Se sabrá algún día? Esa es la diferencia entre monarquía y república, que allí dónde no hay cortesanos la libertad de expresión no está ligada por ningún privilegio. A buen entendedor…!

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