MIS CRÓNICAS MARRUECAS: DE LA SACRALIDAD AL BODEVIL

La historia de Amina ha sido un choque para los defensores de los derechos de la mujer. Y es que cuando uno piensa en contar las cosas que ocurren al otro lado del estrecho desde que llegó al poder Benkirán ésta es, sin duda, la más impactante.

Amina Filali

Amina Filali

Amina Filali tenía 16 años y se suicidó el pasado mes de marzo en su ciudad, Larache, tomándose una dosis de matarratas. Amina llevaba un año casada con su violador, obligada por su familia y bajo el amparo de la ley, el ya archifamoso artículo 475 del código penal. Dicho artículo protege expresamente a los violadores a condición de desposar a sus víctimas: “Cuando una menor virgen corrompida o secuestrada desposa a su raptor, éste no puede ser perseguido más que por una denuncia de las personas con derecho de pedir la anulación del matrimonio y no puede ser condenado más que cuando se ha pronunciado la anulación del matrimonio”. Este singular artículo ha permitido que muchos asuntos de violación se hayan arreglado entre las familias para evitar los escándalos. Las jóvenes víctimas sufren en silencio la decisión de los suyos y tal vez muchas antes que Amina también hayan terminado con sus vidas en el más terrible anonimato. En este caso las desavenencias familiares han hecho que el suicidio haya pasado del simple asunto local a tener una dimensión planetaria. Lo que es peor incluso en todo esto, es que el gobierno se haya hecho eco del suceso para ensuciar la imagen de la joven. El ministro de la Justicia y las Libertades, El Mostafa Ramid, publicó tras su muerte un comunicado en el que afirmaba que “la adolescente mantenía una relación sexual con el hombre con el que se casó y que perdió la virginidad con su consentimiento”. Comunicado “apaciguador y comprensivo” hacia la familia y allegados, de un tacto y una delicadeza cuanto menos sospechosa. Pero aún ha habido más fuerte e impactante y en este caso viene de una mujer, Bassima Hakkaoui, la única representante femenina en el gobierno actual, ministro de la Solidaridad, de la Mujer, de la Familia y del Desarrollo social que declaró que el citado artículo “no será derogado bajo la presión internacional. En ocasiones el matrimonio entre la violada y su violador no le perjudica realmente (sic)”

bassima-hakkaoui

Bassima Hakkaoui

Estas declaraciones son las que colmaron la paciencia de las asociaciones de defensa de la mujer que tienen ahora a Bassima en el punto de mira. Hay incluso un grupo en Facebook que cuenta con miles de seguidores “La marche des femmes libres” que ha organizado varias sentadas de protesta. Unicef, en un comunicado, apeló al estado marroquí a no ensuciar la memoria de Amina y a aplicar la Convención de los derechos del niño. Desgraciadamente en Marruecos habrá muchas otras Aminas que por vergüenza,  no salen a la luz. Y las leyes son sagradas cuando no interesa cambiarlas. Según las últimas declaraciones de la ministra, el artículo 475 necesita aún que se cree un grupo de  discusión y yo me pregunto ¿para discutir qué?.

Familia de Mohamed Jadidi

Familia de Mohamed Jadidi (Nador +)

Mohamed Jadidi también sufre la singularidad del código penal marroquí, aunque en su caso la sanción sea solo de 6 meses de prisión. El delito del que se le acusa es “atentado a la sacralidad de la bandera marroquí”. En este país empiezan a haber tantas cosas sagradas que la gente termina por no conocerlas. Mohammed que hacía meses que tenía cortadas agua y electricidad, se sentía olvidado por el gobierno del país y por la administración local de Nador, su ciudad, y su acto de protesta simple fue el de dibujar una bandera israelí en un trozo de tela e izarla en el tejado de su casa, para singularizar su situación de territorio extranjero olvidado de todos y así llamar la atención. Pero la jugada le ha salido cara, ya que es el sustento de su familia que vive en una extrema precariedad y que durante los meses que pasará entre rejas deberá contar solo con el apoyo de los vecinos. La historia se prestaría al ridículo para los magistrados que han sentenciado si no fuera por la pobreza en que vive la familia de Mohamed que les dejará aún más al margen de la sociedad. Aviso a los hinchas de fútbol por si durante el próximo mundial tienen la feliz idea de izar otra bandera que no sea la marroquí.

Otros salen  mejor parados de sus gestos, como el caso de este singular mecánico de Casablanca que tuvo también una feliz idea, la de construirse él mismo una glorieta en el barrio de Sidi Bernoussi para entrar a su taller.

La glorieta del mecánico

La glorieta del mecánico

El buen hombre no comprendía la falta de imaginación de los representantes locales que no habían visto la necesidad acuciante de la obra y así, una mañana de domingo, apareció con un un grupo de obreros  que manipulaban un martillo neumático, y se puso manos a la obra, despertando de golpe a todo el barrio. La jugada le hubiera podido llevar ante los tribunales y en este caso no sabemos contra que sacralizad habría atentado, ni la pena impuesta, porque no fue necesaria la intervención de la autoridad, ya que los vecinos actuaron todos a una para parar al indelicado capaz de tan atípica hazaña. El mecánico, un ex gendarme jubilado, habría gozado de la complicidad de algunos representantes políticos, según los vecinos, y por ello no ha habido aún ninguna sanción al respecto. Así que en Marruecos sale más barato hacer glorietas que izar banderas. Cabe preguntarse si esta singularidad del marroquí que va por libre y que es capaz de sustituirse al Estado, es un caso aislado o significará el comienzo de una plaga.

Para terminar con una nota de humor que desbarata todo lo sagrado y que viene de una mujer, una limpiadora sin estudios de 61 años, Milouda Chaqiq, más conocida como Tata Milouda. Milouda, casada y madre de 6 hijos decide romper con una vida sin esperanza, en un “país que mantiene a las mujeres en el analfabetismo” y en 1989 llega a Francia con 100€ en el bolsillo, tres palabras de francés y un visa de tres meses. Sigue una historia de empleos precarios, unos cursos de alfabetización que le abren a la lengua francesa y un cursillo de teatro que la catapulta a la fama. Tata Milouda es una figura del Slam (una especie de monólogo) en el que cuenta su vida en anécdotas, canta y baila. Milouda no es una historia marroquí con final feliz en Europa, sería muy simple definirla de esta manera, es el afán de superación de los olvidados. Como dice ella misma, “siempre vivió con la esperanza del éxito en la vida”.

No creo que el famoso predicador Cheikh Nhari, muy en boga en estos momentos en Marruecos y que piensa que la música es algo “haram” (prohibido por el Islam) siga a Milouda. Son las dos imágenes de este Marruecos desconcertante y radical, los dos extremos de una misma sociedad que se balancea en equilibrio, precario tal vez, entre un país que quiere igualdad de derechos y otro en perpetuo retroceso.

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2 Respuestas a “MIS CRÓNICAS MARRUECAS: DE LA SACRALIDAD AL BODEVIL

  1. Realmente desasosegante lo que cuentas…..más que nada por la posibilidad (inchallah no sea así) que el retroceso del que hablas se pueda imponer al progreso….y no hablo de economía, sinó de derechos, libertades y respeto….

    Veo como cada vez más mis amigos marroquíes van hacia un u otro lado en esta especie de equilibrio, y me entristece enormemente porque según qué camino siguen se alejan cada vez más de mi….

    La fragilidad del camino por el que va discurriendo la sociedad marroquí me asusta, cuando pensaba que se salvarían de algunos males que azotan otros países de la zona, desde África al Próximo Oriente. Tengo miedo que mis planes de ir a vivir a Marruecos se puedan ver truncados por un devenir del pueblo que sea difícil de digerir……

    A ver que pasa….ahora me has puesto pensando en lo peor y a lo mejor me he alarmado, jajajaja

    Aunque gracias por la crónica, ya va bien tocar a veces de pies en el suelo y no vivir en la inópia que me provocan mis viajes a Marruecos….
    salut!

  2. Yo me quedo con el Marruecos de Milouda, que dicho sea de paso quiere pedir la nacionalidad francesa en agradecimiento a la ayuda recibida, los cursos de alfabetización y los cursillos de teatro. Creo que hay muchas, muchísimas Miloudas en Marruecos y ellas son la sal de la tierra.Y como ella yo tengo aún mucha esperanza en que esa parte de la sociedad sea la que salga vencedora.

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